Viernes, 07 de Diciembre de 2018 17:00

Elizabeth Gutiérrez, directora del magíster en Contabilidad:

“No pude haber elegido una mejor carrera”

En el marco del aniversario de los 60 años de la carrera de Contador Auditor, la académica recuerda sus inicios y su rol como docente e investigadora, la cual no ha sido fácil. “Hay que tener las ganas de dedicarse a esto”, dice. Al mismo tiempo, reivindica la importancia de la profesión. “Los últimos escándalos económicos han hecho que la profesión esté bajo escrutinio”, dice.

Desde su oficina en el piso 19 de la Torre 26 de la Facultad de Economía y Negocios (FEN), la académica Elizabeth Gutiérrez, quien aterrizó en 2015 al Departamento de Control de Gestión y Sistemas de Información (DCS), luego de terminar su doctorado en Contabilidad en UCLA y de realizar clases dos años y medio en Florida International University, asumió en agosto pasado la dirección del magíster en Contabilidad, programa creado en 2017 e impartido por la Escuela de Postgrado de la FEN. Desde esa vereda, opina sobre la importancia de la profesión y la especialización en la disciplina contable: “La escuela busca posicionar al magíster con un valor agregado, respecto del resto de la oferta, otorgándoles a los alumnos un foco gerencial o de gestión de la información contable financiera”, comenta.

En el marco del aniversario de los 60 años de la carrera de Contador Auditor, la académica recuerda sus inicios y su rol como docente e investigadora, la cual no ha sido fácil. “Hay que tener las ganas de dedicarse a esto”, dice. Al mismo tiempo, reivindica la importancia de la profesión. “Los últimos escándalos económicos han hecho que la profesión esté bajo escrutinio”, dice.

Y es que para la académica, -quien ha dedicado gran parte de su carrera académica a la docencia y a investigar cómo las regulaciones contables y de auditoría afectan el funcionamiento del mercado de capitales, indica que la carrera ha evolucionado, adquiriendo un rol cada vez más importante dentro de las organizaciones, así como también en la sociedad.

En los últimos años, uno de los cambios más importantes que la profesión experimentó en nuestro país fue la adopción de las IFRS, durante el año 2009. Previo a este hecho, los profesionales dedicaban gran parte de su tiempo al registro de información financiera. Por eso, la académica destaca que a “la Contabilidad todo el mundo la ve como un registro de hechos económicos, pero es más que eso”. La implementación de las IFRS dio espacio a que los profesionales pudiesen aplicar juicios e interpretaciones en el registro de información. Por esta razón, la académica es enfática en señalar que el rol que cumplen estos profesionales es clave para las organizaciones: “Los contadores auditores somos los ministros de fe. Le damos confianza al mercado de que las empresas están entregando información real al mercado”, recalca. La profesora agrega que la información financiera que elaboran estos profesionales se transforma en una medida cuantitativa que los inversionistas y usuarios deben tener para evaluar y tomar decisiones en base a ella.

Frente a este escenario, tanto en pre como posgrado “en la FEN se realiza una constante innovación curricular”, dice. Hoy en día en la disciplina es clave poder incorporar otras herramientas que aportan a la disciplina, tales como el big data o los reportes de sustentabilidad, por ejemplo.

“Nunca pensé que me dedicaría a la docencia”

Desde muy pequeña, siempre le gustó el ramo de Matemática. Por esta misma razón, a los 13 años decidió estudiar Contabilidad en el liceo comercial Diego Portales de Rancagua. Y es que su interés por encontrar una respuesta lógica, a través de los números la motivó a cuestionar todo lo que no calzaba con sus conocimientos.

-“Debo haber tenido 7 años cuando nos contaron la historia del arca de Noé. En mi mente no calzaba con la historia que yo había leído y se lo hice saber a mi profesora. Ella llamó a mi mamá para decirle lo impresionada que estaba. Nunca en sus años como docente un niño le había dicho algo así”, recuerda la profesora esta anécdota del colegio católico en el que estudió.

Ese mismo gusto por tratar de encontrar respuesta a sus inquietudes, también surgió por el amor que tiene por la lectura, que fomentó su abuelo. Actualmente, lee 20 a 30 paper al mes de temas contables, Auditoría, Costos, tributaria, educación contable y todo lo que esté relacionado con los temas financieros y reportes de información. “Ando siempre buscando información nueva, sobre todo de Estados Unidos y Europa, porque ellos marcan tendencia en estos temas”, aclara.

Tras egresar del colegio, pese a que no le alcanzó el puntaje de la Prueba Aptitud Académica la primera vez que postuló a la Universidad de Chile y tuvo que entrar a un preuniversitario, sí lo hizo al año siguiente, ingresando a la carrera de Ingeniería en Información y Control de Gestión y Contador Auditor. Durante los cinco años de su etapa universitaria, formó parte del Cuadro de Honor de la FEN –categoría en la que los alumnos son premiados por pertenecer al 1% de las mejores notas de la promoción–, obteniendo un promedio de 6,2, en todo el pregrado. “No pude haber elegido una mejor carrera”, enfatiza.

“En la universidad, siempre fui ayudante de los ramos más matemáticos, tales como Cálculo I, II, III, y Álgebra. Solo una vez fue ayudante de un ramo de Contabilidad”. Esta experiencia le sirvió para acercarse a la práctica docente.

Convertirse en ayudante de investigación del profesor del DCS, Claudio Bonilla, fue un paso natural. “Me di cuenta de que me gustaba mucho más la parte en que había que pensar en el impacto y la importancia de la información financiera en los mercados, puesto que dicha información viene de la Contabilidad”, señala. Añade que querer tener más conocimientos sobre los efectos de determinados hechos la llevó a estudiar el doctorado en Contabilidad.

Hoy, con varios cursos de docencia en pregrado y posgrado en el cuerpo, tanto en la FEN como en Florida International University y UCLA, la académica, señala que la carrera académica va acompañada de la docencia. Lo remarca porque dice que “nunca pensé que me dedicaría a la docencia. Eso se fue dando en el camino”. Destaca que la recompensa de esta labor es inmediata, a diferencia del trabajo en investigación, el cual es a largo plazo. De su trabajo docente, destaca la trasmisión de conocimiento. “Sin hacer clases no podría compartir todo lo que sé”; mientras que de la segunda recalca que “me apasiona la investigación. Tengo suerte, porque trabajo en algo que me gusta”.

La académica señala que en su rol de académica desafía constantemente a sus alumnos de pregrado y posgrado, para que piensen y analicen siempre las consecuencias de determinadas regulaciones que afectan al mercado de capitales. “Me gusta que los alumnos sean cuestionadores, porque eso enriquece la clase”, argumenta.

Por este constante cuestionamiento de la profesión es que señala “debe haber una reinvención de la información financiera que se entrega al mercado y para el usuario que la utiliza”.

Por un lado, la crítica que realiza –dice– tiene que ver con que por mucho tiempo se ha entregado la misma información en los estados financieros. “Hay que pensar qué es lo importante para los usuarios de la información financiera. A los alumnos, los invito a pensar sobre eso”. Agrega que “tratamos de inculcar en ellos un pensamiento crítico, para que realicen un análisis profundo del por qué de las cosas”.

-La Escuela celebra 60 años de la carrera ¿Qué espera para los próximos años?

“Es un hito importante. Como universidad, necesitábamos tener la carrera separada de Ingeniería en Información y Control de Gestión, con la que se dictó conjuntamente hasta 2013. Además, debemos darle la importancia que se merece a la carrera de Contador Auditor. En Estados Unidos, la profesión es muy respetada. Nosotros somos los encargados de que se le asigne la importancia que merece y velar por el buen ejercicio profesional”.